domingo, 29 de noviembre de 2015

ACTIVIDADES MEDIADAS POR TIC


LA CONTRIBUCIÓN DE ALGUNOS MODELOS

La incorporación de la tecnología en el aula pasa por la reflexión de las decisiones pedagógicas y didácticas que se deben tomar. En este sentido, los modelos TPACK (Mishra y Koehler, 2006) y SAMR (Puentedura, 2006) hacen sus propios aportes:

 1.   El modelo TPACK, como lo mencionamos en la entrada anterior, busca que pensemos primero en el contexto y en el estudiante, para después revisar cómo y cuál tecnología ayuda a potenciar los aprendizajes que se pretenden desarrollar.

2.           Por su parte el modelo SAMR evalúa el nivel de integración de las TIC, y para esto plantea una organización jerárquica  en dos capas y cuatro niveles.




MEJORA
SUSTITUCIÓN: Se sustituye una herramienta por otra sin hacer un cambio en la metodología. Es el nivel más básico de uso de las TIC
AUMENTO: Se usa la tecnología utilizando funciones que facilitan las tareas, pero sin haber un cambio metodológico, por lo tanto, carece de efecto en los estudiantes.



TRANSFORMACIÓN
MODIFICACIÓN: Hay un cambio metodológico cuando la tarea a realizar es rediseñada por el uso de la tecnología que busca un objetivo didáctico y de aprendizaje
REDEFINICIÓN: Se diseñan novedosas actividades y ambientes de aprendizaje que requieren del uso de la tecnología

Este modelo sirve de orientación al docente para hacer un diagnóstico de las fases y generar planes de acción con el fin de avanzar progresivamente en ellas.
Un claro ejemplo de redefinición es Khan Academy, un sitio creado por Salman khan, quien propone un cambio en  la metodología llamado, “aula invertida”  porque responde a una estrategia en la que las tareas se atienden en clase y la teoría se adquiere por fuera del aula a través del uso de la tecnología.
3.           En conclusión, se puede afirmar que los modelos analizados  son complementarios. En un primer momento el modelo TPACK ayuda a planificar la clase y a sistematizar; a diseñar un ambiente de aprendizaje donde se tienen en cuenta los elementos de la triada (Pedagógico, disciplinar y tecnológico). Un segundo momento se da con  el modelo SAMR que permite evaluar qué tan efectivas fueron esas herramientas utilizadas  en el diseño e inclusive valorar la planificación misma.

Estos modelos ofrecen la posibilidad de realizar, con un marco teórico consistente,  la transición necesaria que se debe dar en las prácticas de aula, particularmente en las instituciones que han tenido formaciones relacionadas con el uso de la tecnología en el ámbito educativo.  


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