LA
CONTRIBUCIÓN DE ALGUNOS MODELOS
La
incorporación de la tecnología en el aula pasa por la reflexión de las
decisiones pedagógicas y didácticas que se deben tomar. En este sentido, los
modelos TPACK (Mishra y Koehler, 2006) y
SAMR (Puentedura, 2006) hacen sus propios aportes:
1. El modelo
TPACK, como lo mencionamos en la entrada anterior, busca que pensemos primero
en el contexto y en el estudiante, para después revisar cómo y cuál tecnología
ayuda a potenciar los aprendizajes que se pretenden desarrollar.
2.
Por su parte
el modelo SAMR evalúa el nivel de integración de las TIC, y para esto plantea
una organización jerárquica en dos capas y cuatro niveles.
MEJORA
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SUSTITUCIÓN: Se sustituye una herramienta por
otra sin hacer un cambio en la metodología. Es el nivel más básico de uso de
las TIC
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AUMENTO: Se usa la tecnología utilizando
funciones que facilitan las tareas, pero sin haber un cambio metodológico,
por lo tanto, carece de efecto en los estudiantes.
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TRANSFORMACIÓN
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MODIFICACIÓN: Hay un cambio metodológico cuando
la tarea a realizar es rediseñada por el uso de la tecnología que busca un
objetivo didáctico y de aprendizaje
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REDEFINICIÓN: Se diseñan novedosas actividades y
ambientes de aprendizaje que requieren del uso de la tecnología
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Este
modelo sirve de orientación al docente para hacer un diagnóstico de las
fases y generar planes de acción con el fin de avanzar progresivamente en
ellas.
Un
claro ejemplo de redefinición es Khan Academy, un sitio creado por Salman khan,
quien propone un cambio en la metodología llamado, “aula invertida”
porque responde a una estrategia en la que las tareas se atienden en
clase y la teoría se adquiere por fuera del aula a través del uso de la
tecnología.
3.
En
conclusión, se puede afirmar que los modelos analizados son
complementarios. En un primer momento el modelo TPACK ayuda a planificar la
clase y a sistematizar; a diseñar un ambiente de aprendizaje donde se tienen en
cuenta los elementos de la triada (Pedagógico, disciplinar y tecnológico). Un
segundo momento se da con el modelo SAMR que permite evaluar qué tan
efectivas fueron esas herramientas utilizadas en el diseño e inclusive
valorar la planificación misma.
Estos
modelos ofrecen la posibilidad de realizar, con un marco teórico consistente,
la transición necesaria que se debe dar en las prácticas de aula,
particularmente en las instituciones que han tenido formaciones relacionadas
con el uso de la tecnología en el ámbito educativo.

